martes, 23 de junio de 2009

La “religión cósmica” de Einstein

Así como inventó su física y su estilo de vida, Einstein también inventó su religión


Para rechazar la idea del azar, Albert Einstein afirmó:“Dios no juega a los dados”. Pero ¿en qué Dios creía Einstein? Guillermo Boido, profesor de Historia de la Ciencia de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, responde a las tres preguntas más frecuentes sobre las creencias del genio.

- ¿Negó Einstein alguna vez la existencia de Dios?
Luego de un período juvenil de escepticismo religioso, Einstein expresó una profunda religiosidad que lo acompañaría durante el resto de su vida. Uso este término y no el de religión porque no creía en algún dios personal que se ocupe del destino de sus criaturas, en ninguna clase de divinidad que otorga premios y castigos, a la cual se asocia la posibilidad de salvación de determinado grupo social y de los individuos. Nunca practicó religión institucional alguna, como el judaísmo o el catolicismo. Sin embargo, su religiosidad derivaba de su creencia en un Dios muy particular, que se expresa en la armonía, la legalidad y la racionalidad del universo. Así puede ser entendida su afirmación de que era "un no creyente profundamente religioso". Y por ello siempre negó que fuese ateo.
-¿A qué cosmovisión religiosa adhería, entonces?
La de Baruj Spinoza, el gran filósofo del siglo XVII. Afirmó muchas veces su creencia en el Dios de Spinoza, el cual “se revela en la ordenada armonía de lo que existe”, y no en un Dios que se interese por el destino y por los actos de los seres humanos. Aquí Dios y la naturaleza se identifican, y este sesgo panteísta es común a Spinoza y a Einstein. De hecho, Einstein habló en ciertas oportunidades de un “sentimiento religioso cósmico" o “religión cósmica”, una forma suprema de religiosidad que no estaría fundada en Revelación alguna, ni daría origen a una concepción antropomórfica de Dios, ni a una religión institucionalizada, ni a una teología sistemática.
-Sus ideas sobre Dios, ¿eran importantes en sus concepciones científicas?
Sí. Sus concepciones acerca de la ciencia (particularmente de la física) se fundaban en su creencia de que las especulaciones científicas provienen de un profundo sentimiento religioso; sin él, no serían posibles la ciencia y el arte. Como Spinoza, afirmaba que en la naturaleza todo acontece de acuerdo con leyes inmutables y deterministas, lo cual le impidió aceptar la llamada a la interpretación ortodoxa de la mecánica cuántica, adoptada por la llamada “escuela de Copenhague”, según la cual el carácter de las leyes físicas, en el dominio de la microfísica, es esencialmente estadístico o probabilístico, no determinista. Las propiedades de un sistema cuántico en un cierto instante, según esta interpretación, no determinan unívocamente las propiedades del mismo en un estado posterior. Esta posición alejó a Einstein de los puntos de vista adoptados por la mayoría de los físicos de su época.

“Dios es sutil, pero no malicioso”. “Dios no juega a los dados”. la concepción de Einstein era una “religión cósmica”.
Las célebres frases de Einstein parecen ir en contra de esa visión popular según la cual ciencia y religión no se tocan.


¿Cuál era su concepción del Universo? según Gerald Holton, profesor de física y de historia de la ciencia de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, la concepción de Einstein era una “religión cósmica”,

En “El tercer paraíso de Einstein”, Holton señala que el físico pasó de un período religioso a otro científico y finalmente a una visión del cosmos que conjugaba a ambos.

Holton tuvo un acceso único a los textos de Einstein, ya que fue designado curador de sus documentos, con el objetivo de ponerlos a disposición de la investigación científica.

El profesor Holton explicó a BBC Mundo en qué consiste el “tercer paraíso” de Albert Einstein.

Einstein hablaba mucho sobre Dios. ¿Cree Usted que creía en Dios?

El Dios en el que creía Einstein era el Dios de Spinoza, de modo que la Naturaleza y Dios se identifican

Definitivamente sí. Pero debemos recordar que así como inventó su física y su estilo de vida, también inventó su religión.

Era el Dios de Spinoza, que introdujo la racionalidad en el mundo, de modo que la Naturaleza y Dios se identifican.

¿Cómo llegó Einstein a esta idea?

Un proceso. Cuando niño, recibió instrucción religiosa en una escuela católica. Pero en casa recibió también instrucción en el judaísmo.

Dejó de un lado este aspecto religioso, y se dedicó del todo a la ciencia. Bastante después por 1929, cuando vio tanto antisemitismo volvió a preocuparse del tema.

En uno de sus textos (…) vemos no sólo que ha estado leyendo a Spinoza sobre ética, un libro que Einstein leyó y releyó muchas veces.

En ese libro Spinoza usó a Euclides como modelo, es decir, usa algunas afirmaciones como axiomas, “Dios existe”, “la naturaleza existe”, entonces, ¿cuál es la relación entre ellos?

Y luego extrae como conclusión que existe una forma de llegar a Dios a través de la naturaleza. Ahí está la conexión entre ambos y eso es lo que Einstein llamó su religión cósmica.

¿En qué consistía esa nueva visión de la religión?

Creía que la religión en el pasado respondía al miedo y en nuestros días a consideraciones éticas, con la idea de un Dios personal que nos atiende a cada uno de nosotros.

Einstein dijo, eso es del pasado. La nueva religión cósmica tendrá lugar cuando entendamos que Dios es inmaterial y mira al Universo como un todo y lo sostiene.

Es una religión que se eleva por encima de lo personal. No creía que necesitemos tener un Dios que nos atiende a cada uno de nosotros todo el tiempo.

¿Dónde queda el libre albedrío?

Está muy explicado en su pequeño libro “Ideas y opiniones”, que recomiendo mucho a todos los lectores.

Einstein no creía en el libre albedrío, estudiaba a Schopenhauer y otros que creían en el determinismo. Einstein creía en la causalidad clásica. Creía que las cosas están determinadas a partir de condiciones iniciales y que el libre albedrío es una ilusión.

Einstein se refirió a la búsqueda de la Verdad y la Belleza y hablaba de una “estructura maravillosa de la existencia”.

¿Cree Usted que sus teorías científicas lo llevaron a esa religión cósmica?

Muchos físicos creían que la principal razón por la cual una teoría es correcta, antes de que sea posible comprobarla, es que debe tratarse de una teoría de extrema belleza en varios sentidos, en su simetría, en su simplicidad.

La teoría de la relatividad espacial a la que llegó cuando era muy joven era para él una forma de plantear una física de mayor belleza.

Antes de Einstein, la física era vista como una herramienta para resolver problemas planteados por experiencias de laboratorio.

Einstein dijo desde un comienzo, la tarea suprema de un físico no es hacer eso, aunque también sea un aspecto necesario. La misión principal es entender a los fenómenos físicos en su conjunto, como parte de un todo, vistos desde lo alto, como los vería Dios. Y tratar de hacer más racionales y más bellas las distintas partes.

Por ejemplo, con su teoría de la relatividad especial, lo que dijo fue, hay gente que trabaja con el espacio, o el tiempo, con energía o con masa. Pero cuando uno lo ve “desde lo alto”, ve que la energía y la masa están relacionadas, que el espacio y el tiempo están vinculados en un contínuo espacio tiempo. Él integró fenómenos, en vez de resolver problemas aislados.

Y esa era para él la forma correcta de explicar un Universo estéticamente bello.

En sus artículos sobre ética, Einstein cita a Moisés, Jesús y Budha como “profetas igualmente válidos”.¿A qué se refería exactamente?

Einstein escribió un ensayo sobre ética en un prefacio a un libro de Philip Frank sobre relatividad. Einstein se pregunta, ¿cómo surgen las ideas fundamentales de la ética?

Se respondió que para eso, se necesita gente muy especial con un talento especial para encontrar esas ideas clave, de las que se deducen otras. Por ejemplo, la idea de que los diez mandamientos llevan a una sociedad mejor.

Él decía que había gente así en nuestra historia y los nombra, Moisés, Jesús, Budha, luego incluye también a Demócrito, San Francisco de Asís, Gandhi, que son, en ética, algo así como el equivalente a Einstein en física, que ven el todo, en vez de ocuparse sólo de castigos y recompensas por pequeños actos.

El libro donde se encuentran estos pensamientos es “Relatividad, la verdad más profunda” Relativity, the richer truth . El prefacio fue escrito por Einstein, que era amigo de Philip Frank, quien fue uno de sus biógrafos.

En general se piensa que la religión y la ciencia no se mezclan.

Seguramente las ideas de Einstein diferían de las de muchos científicos de su época.

Einstein decía que había gente en nuestra historia y los nombra, Moisés, Jesús, Budha, luego incluye también a Demócrito, San Francisco de Asís, Gandhi, que son, en ética, algo así como el equivalente a Einstein en física

Creo que la mayoría, como Niels Bohr, estaban bastante fastidiados. Es muy conocido, por ejemplo, el comentario de Karl Popper, quien dijo “hablé con Einstien un buen rato, pero habló sobre todo de Dios y fue muy aburrido”.

Así que había muchos científicos que no querían oir hablar de estos temas. Pero también había algunos pocos que compartían sus ideas.

Y yo creo, que en el largo plazo, esa idea del “tercer paraíso” que conecta a la ciencia con la religión será cada vez más atractiva.

Estamos ahora entrando en una fase de la historia en que cada vez más gente se interesa por la relación entre ciencia y religión, y creo que explorarán esas ideas.

Los ideales que iluminan mi camino y una y otra vez me han dado coraje para enfrentar la vida con alegría han sido la Amabilidad, la Belleza y la Verdad
Albert Einstein, “El mundo como yo lo veo”

Einstein no creía que necesitemos tener un Dios que nos atiende a cada uno de nosotros todo el tiempo


Estoy satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con el conocimiento, el sentido, de la maravillosa estructura de la existencia. Con el humilde intento de comprender aunque más no sea una porción diminuta de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.
Albert Einstein, “El mundo como yo lo veo”

El Dios en el que creía Einstein era el Dios de Spinoza, de modo que la Naturaleza y Dios se identifican



Baruch Spinoza


Partiendo de la innegable influencia de Descartes, creó un sistema muy original, con mezcla de elementos propiamente judíos, escolásticos y estoicos. En lo que se refiere a Descartes, éste había considerado la existencia de tres sustancias: el pensamiento, la extensión y Dios. Spinoza reduce estas tres sustancias a una sola: sustancia divina infinita, que según la perspectiva que se adopte, se identifica bien con Dios o bien con la Naturaleza (ambos términos llegan a ser equivalentes para él, según su célebre expresión Deus sive Natura).

Para Spinoza, la substancia es la realidad, que es causa de sí misma y a la vez de todas las cosas; que existe por sí misma y es productora de toda la realidad; por tanto, la naturaleza es equivalente a Dios. Dios y el mundo, su producción, son entonces idénticos. Todos los objetos físicos son los "modos" de Dios contenidos en el atributo extensión. Del mismo modo, todas las ideas son los "modos" de Dios contenidas en el atributo pensamiento. Las cosas o modos son naturaleza naturada, mientras que la única substancia o Dios es naturaleza naturante. Las cosas o modos son finitas, mientras que Dios es de naturaleza infinita y existencia necesaria y eterna.

Este cambio tiene la ventaja, sobre la filosofía cartesiana, de borrar de un plumazo los problemas que presenta la filosofía de Descartes para explicar la posibilidad del conocimiento: dado que el pensamiento y la extensión son dos de los infinitos atributos de Dios, distintos e independientes el uno del otro (paralelismo de los atributos), ¿cómo se puede conocer el mundo? Descartes había resuelto este problema de una manera aparentemente gratuita, amén de insatisfactoria, señalando la comunicación de éstas sustancias en la glándula pineal.

Con Spinoza, pues, ya no existe este problema: se puede conocer el mundo, porque el entendimiento, en tanto parte del entendimiento de Dios, es una modificación o "modo" de la misma sustancia divina, entendimiento infinito de Dios, que "piensa" su objeto extenso o cuerpo, de modo que el entendimiento puro puede "aprehender" la realidad, porque el alma, o sea la idea del cuerpo, "replica" lo que afecta a éste cuerpo. La unidad del alma y el cuerpo está justificada por la unidad de la sustancia infinita de la que son sus modificaciones finitas o modos.

Pero, a la vez, abre un tremendo problema para explicar la libertad humana. La anterior distinción de Descartes en tres sustancias le permitió sustraer del determinismo mecanicista, al entendimiento, con lo cual el ser humano mantendría su libertad. El mecanicismo sostiene que todo el Universo está determinado por leyes, con lo cual cualquier ente que esté dentro de él también estará sujeto a dichas leyes, incluido el ser humano. Descartes y Spinoza son mecanicistas, pero el primero salva el problema a través de su postulado de las tres sustancias: el mecanicismo (por tanto el determinismo o ausencia de libertad) sólo afecta a la sustancia extensa o mundo, pero no a la sustancia pensante o entendimiento.

Pero, al postular Spinoza una sola sustancia, ¿cómo es posible que exista la libertad humana, si todo está sometido a una inexorable regulación permanente? Spinoza acaba afirmando un determinismo (negación de la libertad humana) riguroso, aunque deja el resquicio de una definición poco alentadora y paradójica de libertad: la libertad humana aparece cuando el ser humano acepta que todo está determinado; la libertad no depende de la voluntad sino del entendimiento; el hombre se libera por medio del conocimiento intelectual.

En el campo de la filosofía Spinoza se declara monista, esto es, no cree en la existencia de un dualismo cuerpo-alma. Para Spinoza el hombre es cuerpo y mente, y todo en su conjunto es parte de una sustancia universal con infinitos modos e infinitos atributos, algo que da lugar a un "monismo neutral".

También es determinista, lo que supone que no cree en el libre albedrío: asegura que el hombre está determinado por leyes universales que lo condicionan mediante la ley de la preservación de la vida. Así, afirma que ser libre es regirse por la razón frente a la sumisión, por ejemplo, a la religión.

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